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lunes, 15 de agosto de 2011

El arte de destacar la intrascendencia






Por Carlos Cova

"Conocerás al hombre de tus sueños"


El cine para Woody Allen es un ejercicio. Como el ‘footing’. Adivinando en él una personalidad metódica y vivaz, la afirmación no debería extrañarnos. Claro que también es ensayo discursivo y propuesta artística. Pero si algo define su reciente filmografía es esa condición análoga a la del dispuesto trotador que cada mañana viste su mono deportivo para dar una vuelta al vecindario. Quizá por esto la imagen preliminar de "Conocerás al hombre de tus sueños" (Woody Allen, 2010), en la que el animoso personaje de Anthony Hopkins suda su camiseta, resulta tan elocuente.

Preguntémonos, si no, ¿por qué insistir en su cita anual con la dirección sin la excusa de una buena idea? Hace ya tiempo que Allen dejó de sorprendernos. Seguir viendo sus películas tiene hoy más de hábito que de reto. “¡Ah –decimos–, el viejo Woody de siempre!”. Lo cual, por cierto, tampoco está mal.

Pero, debemos preguntarnos, ¿qué obtiene el persistente director, además del natural reconocimiento de las camarillas culturales? ¿Cuál es la gracia de ese “cuento de ruido y furia que no representa nada”, según la cita de Shakespeare que en voz del narrador parece resumir una impresión de la propia película?

Pues, salud. En los filmes de Woody Allen rebosan los planos límpidos. La plantilla de actores luce siempre renovada y lozana. Sus guiones muestran una estupenda capilaridad narrativa. Sus diálogos fluyen relajados…Todo accionando para que la mano creadora de Allen consiga captar escenas frías y perfectas (como una rutina de gimnasia olímpica), manteniendo sus capacidades intactas y evitando el anquilosamiento de su mente creativa.

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En esta película con nombre de rancio cliché, destaca sobre todo el personaje de Helena Shebritch (Gemma Jones), una dama de sociedad londinense que sabe dosificar su patetismo mejor que el de sus ‘partenaires’ en la ficción. En la congregación de estas almas mundanas, Allen se pliega a un esquema manifiestamente folletinesco en el que ninguna convención se sale de registro. A ratos, tiene uno la percepción de estar viendo una telenovela.

El filme concentra una serie de refinados estereotipos (el galerista de arte, el escritor torturado, el estrafalario librero), que llevados al rasero de las circunstancias cotidianas terminan cediendo a su más baja condición humana, pese a lo cual, y sin fórmula de continuidad, sobreviven con un mínimo gesto de dignidad. Así se impone el argumento de que todo drama desemboca en farsa, y toda farsa se diluye finalmente en la intrascendencia.

Mediante una cámara que traza coreografías alrededor de los personajes, el director elude el plano más emotivo y nos pone en la perspectiva del vecino que, ya aburrido y a falta de mejor opción, escoge mirar con tibia curiosidad. Lo importante no es el drama de los personajes sino los personajes del drama; no es lo que dicen sino lo que piensan. Es el cine, la creación cinematográfica, como pretexto de la vida.

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Hace muchos años un amigo me confesó que en cuanto a planes de vida él podría pasarse la suya mirando un único e interminable show de televisión que registrara las horas, días, semanas y años de sus protagonistas, cualesquiera que estos fueran, si ordinarios mejor. Poco después, cuando los ‘reality shows’ comenzaron a ponerse de moda, supuse que el capricho de mi amigo habría de ser zanjado por alguna de las variadas fórmulas creativas que entonces surgieron.

Estos “ejercicios” fílmicos de Woody Allen consisten en confeccionar un episodio cualquiera de ese gran ‘reality show’ que es la vida.





(15/8/11)

Ficha Técnica:
“Conocerás al hombre de tus sueños”
Nombre en inglés: “You will meet a tall dark stranger”
Año: 2010
Duración: 98 mins.
País: Inglaterra
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Dirección artística Jim Clay
Música: Varios
Fotografía: Vilmos Zsigmond
Montaje Alisa Lepselter
Vestuario Beatrix Aruna Pasztor
Reparto: Josh Brolin, Anthony Hopkins, Naomi Watts, Freida Pinto, Antonio Banderas, Gemma Jones, Lucy Punch, Christian McKay
Productora: Coproducción GB-España; Gravier Productions / Mediapro
Producción: Letty Aronson
Stephen Tenenbaum
Jaume Roures
País(es: Estados Unidos
España
Idioma(s: Inglés
Género: Drama. Comedia | Comedia dramática





jueves, 4 de agosto de 2011

Altopía. Otros lugares

Por Ronald Rivas Casallas

El arquitecto venezolano José Ignacio Vielma Cabrujas evidencia la necesidad de pensar sobre lo urbano.
Se centra en espacios considerados no-lugares en los cuales ve posibilidades de ser redescubiertos o resemantizados.
Su ciudad fetiche, Caracas. Aquí una entrevista para que se hagan una idea y piensen en comprarse el libro o descargarlo desde este link:
http://books.google.es/books/about/Altop%C3%ADa.html?id=oMc3pnmst34C

Altopía. Otros lugares. Entrevista a José Ignacio Vielma Cabrujas from cav.org.ve on Vimeo.

martes, 26 de julio de 2011

Pensando en ciudad

Por Ronald Rivas Casallas

Aquí un documental televisivo sobre el cambio de Bogotá.
Se llama "Bogotá Change" y conocerás un poco más de cómo cambia una ciudad.
¿Tendremos algo de parecido?







Una mirada de Sabana Grande

Por Ronald Rivas Casallas

Cuando una imagen te lleva a algo superior, la misma cobra valor.
Viendo imágenes caímos en este perfil "Caracas Refurbished" aquí algunas fotos.

jueves, 21 de julio de 2011

Reverón, el éxtasis de Diego Rísquez

Por Carlos Márquez Ponce

Recorrido caótico, desordenado; más que un viaje por el mundo psicológico de Armando Reverón. En ella no se explica, no se comenta, no se debate con la historia icónica del pintor de Macuto. El Director ilustra los distintos momentos psicóticos del personaje sin clasificar sus momentos estilísticos, sin precisar tendencias, etapas, descubrimiento, exploraciones estéticas. La película de Diego Rísquez no aclara, más bien oscurece la simpar historia de Armando Reverón.

Los personajes que interactúan con Reverón parecen de cartón, sacados de las telenovelas de los años 70. Los actores que interpretan a Boulton, Gerbasi, dialogan con el pintor, sosteniendo la carcajada, improvisando un gesto, un rictus de naturalidad que evoque, que los traslade a los años 30. Esto es producto de una puesta en escena centrada exclusivamente en el personaje Reverón, el cual acomete una interpretación delirante, casi un ritual ditirámbico. Luigi, el actor, experimenta con su cuerpo, con sus emociones y convierte su propuesta actoral en un docudrama histórico. Él es Reverón, él sufre los desórdenes emocionales que perseguían al pintor. ¿Qué es lo que ve el pintor? ¿Luz, tormento?

Esta experiencia en lo interpretativo nos remite una y otra vez al cliché del “loco de Macuto”. Al final, y también es verdad, el esfuerzo corporal del actor que interpreta a Reverón nos deja exhausto, él queda exhausto. Luigi Sciamanna, solo y con su personaje a cuestas, nos regala compromiso y búsqueda. Muy atrás queda Rísquez.

REVERÓN, Ficha Técnica: Venezuela, 2011. Dirección: Diego Rísquez. Guión: Armando Coll, Luigi Sciamanna y Rísquez. Producción: Antonio Llerandi. Fotografía: Cezary Jaworski. Montaje: Leonardo Henríquez. Diseño de sonido: Jesús Guevara. Sonido de campo: Mario Nazoa. Música: Alejandro Blanco Uribe. Dirección de arte: Diego Rísquez. Elenco: Luigi Sciamanna, Sheila Monterola, Luis Fernández, Antonio Delli, Héctor Manrique, Prakriti Maduro, Adrián Delgado, Diana Volpe, Francis Rueda, Jorge Pizzani, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Fuente: www.reveron.com.ve